La metanfetamina ha recibido recientemente una gran atención de los medios de comunicación, y el tema se encuentra ahora entre los más presentados en conferencias en todo el país. Esto ha conducido a la diseminación de una gran cantidad de información falsa y, por desgracia, también ha causado un aumento en los mitos que rodean al uso de metanfetamina.
Estos son algunos de los mitos más populares sobre la metanfetamina — y la realidad de cada uno.
Mito #1: La dependencia de la metanfetamina no se puede tratar.
REALIDAD: En las investigaciones con metanfetamina, los índices de recaída parecen ser similares a los observados en estudios de dependencia de la cocaína. Por ejemplo, en el Methamphetamine Treatment Project que financia la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAMHSA, por sus siglas en inglés), casi 60 por ciento de los participantes reportaron no haber usado metanfetamina en el mes anterior y proporcionaron muestras de orina sin contenido alguno de metanfetamina1 (vea el Gráfico no. 1).
Mito #2: El tiempo promedio del primer uso hasta la muerte por metanfetamina es de 5 años.
REALIDAD: No hay detalles disponibles sobre el tiempo promedio que transcurre desde que se empieza a usar metanfetamina hasta la muerte a causa de la droga. Sin embargo, en estudios recientes realizados con más de 1,000 usuarios, el tiempo promedio transcurrido desde que los usuarios empezaron a usar metanfetamina hasta que entraron en el estudio de tratamiento era de unos 7 años. Esta cifra parece ser consistente en diversos estudios acerca del tratamiento de la metanfetamina. (2)
Mito #3: La metanfetamina deja agujeros en el cerebro.
REALIDAD:Es cierto que la metanfetamina cambia la forma como funciona el cerebro. La idea de que la metanfetamina causa verdaderos ‘hoyos’ en el cerebro proviene de una interpretación errónea de imágenes creadas usando máquinas de resonancia magnética complejas.
Las imágenes de resonancia magnética funcional mostrando actividad cerebral muestran áreas de baja o ninguna actividad como ‘agujeros’. Estas imágenes muestran cambios de funcionamiento, no la estructura real del cerebro. En otras palabras, lo que parecen ser ‘agujeros’ en la imagen indican áreas que están inactivas en el cerebro, no ‘hoyos’ en la estructura misma del cerebro.
Mito #4: Usar metanfetamina una vez produce adicción.
REALIDAD: Es cierto que la metanfetamina ofrece un refuerzo poderoso y que la gente generalmente reporta efectos positivos cuando la usa por primera vez. Sin embargo, al igual que con todas las sustancias, la dependencia se desarrolla con su uso repetido.
Este mito es muy peligroso, especialmente para los usuarios más jóvenes. Si las personas pueden
usar metanfetamina una vez y no usarla otra vez por un largo período de tiempo, es posible que
lleguen a una de dos conclusiones:
(1) Que pueden usar metanfetamina y no convertirse en dependientes, ya que esto no ocurrió con
el primer uso; o
(2) Que, como este mensaje sobre la adicción no fue cierto, no se debe creer ninguno de los
mensajes sobre los peligros de la metanfetamina.
Mito #5: No se necesita tratamiento especial para los usuarios de metanfetamina.
REALIDAD:La metanfetamina causa problemas específicos para el usuario que deben ser atendidos con un tratamiento. Por ejemplo, los usuarios de metanfetamina tienen a menudo problemas de memoria y concentración, lo cual les dificulta planear actividades apropiadas o manejar su tiempo de modo que se mantengan alejados de situaciones que puedan arrastrarlos a usar la droga de nuevo. También es posible que los usuarios no vayan a buscar tratamiento. Debido al alto nivel de energía y la vida caótica asociada al uso del estimulante, ayudar a un usuario de metanfetamina a unirse a un programa de tratamiento requiere ciertos pasos de los proveedores de estos servicios.
Las intervenciones especiales que guían al usuario paso a paso hasta llegar a la sobriedad y entrar en tratamiento aumentan las posibilidades de éxito. Casi mes y medio después de dejar de usarla, se experimenta a menudo un período prolongado de sentimientos de depresión y es difícil encontrar ningún tipo de placer (anhedonia). Estos sentimientos son señales de que el cerebro está sanando. Si se le puede ayudar a comprender al paciente que este proceso es normal, y proveerle apoyo para atravesar este período, la persona experimentará alivio al superar la etapa.(3)
Mito #6: La metanfetamina es usada principalmente por camioneros y motociclistas blancos.
REALIDAD: El uso de metanfetamina en estos grupos de la población está bien documentado. Sin embargo, el uso de metanfetamina se ha extendido mucho más allá de estos grupos, y se observan altos índices de uso en poblaciones sumamente diversas. De acuerdo al Sistema de Datos sobre el Alcohol y Drogas de California (CADDS, por sus siglas en inglés), 43 por ciento de las personas que entraron en tratamiento de anfetaminas en California fueron mujeres, y 11 por ciento eran menores de 21 años.(4)
Además de los caucásicos, otros grupos étnicos están representados en las admisiones para tratamiento, incluyendo un 25 por ciento de latinos, 3.9 por ciento de originarios de las islas del Pacífico, 4.4 por ciento de nativos americanos, y 4.3 por ciento de afroamericanos.
(1)R.A. Rawson, P. Marinelli-Casey, M.D. Anglin, y otros, y Autores Corporativos del Methamphetamine Treatment Project Corporate. Una comparación en diversas ubicaciones de enfoques psicosociales para el tratamiento de la dependencia de metanfetamina (“A multi-site comparison of psychosocial approaches for the treatment of methamphetamine dependence”) Addiction, 99, No. 6, 2004, 708-717. (2) Ibid.
(3)J.L. OJbert, M.J. McCann, P. Marinelli-Casey, y otros. El modelo matriz de tratamiento por abuso de estimulantes en pacientes no internos: historia y descripción (”The matrix model of outpatient stimulant abuse treatment: history and description”) Journal of Psychoactive Drugs, 32, No. 2, 2000, 157-164.
(4)Treatment Episode Data Set (TEDS), Washington, DC: OAS, SAMHSA, DHHS, 2004. Disponible en: http://wwwdasis.samhsa.gov/webt/quicklink/CA04.htm.