¿Cuáles son los efectos a corto plazo del uso de metanfetaminas?
Las metanfetaminas incrementan la energía y suprimen el apetito. Hacen más lenta la digestión e incrementan la actitud de alerta y la concentración. Los efectos duran de seis a doce horas o más. Dependiendo de cuánto y por cuánto tiempo se use, uno puede volverse fácilmente nervioso, lo que algunas veces lleva a conducta violenta. Las metanfetaminas, al igual que la cocaína, activan fuertemente los sistemas de placer y recompensa del cerebro; particularmente tres químicos importantes del cerebro llamados neurotransmisores: dopamina, serotonina y noradrenalina. Como resultado de esto, las metanfetaminas elevan el estado de ánimo, inducen la euforia, incrementan el estado de alerta, reducen la fatiga, incrementan la energía, reducen el apetito, incrementan el movimiento y el habla o brindan una sensación de poder personal incrementado. Sin embargo, esta droga eventualmente “se apodera” de este sistema de placer y recompensa. Las metanfetaminas incrementan la presión sanguínea, el ritmo cardíaco y la sudoración y causan angustia, irritabilidad, insomnio, paranoia y, algunas veces, psicosis. Una vez que se va el efecto de la droga, aparece un agotamiento mental y físico, frecuentemente acompañado por depresión profunda, que algunas veces incluye ideas de suicidio.
¿Cuáles son los efectos a largo plazo del uso de las metanfetaminas?
Las metanfetaminas causan cambios duraderos en la química cerebral, particularmente en los sistemas cerebrales relacionados con el placer. Estos cambios producen un impacto en capacidades como la memoria, el juicio y el razonamiento. Otros efectos a largo plazo incluyen las ganas desesperadas de usar la droga y sueños acerca de su uso. Estos cambios cerebrales no desaparecen rápidamente luego de dejar de usar las metanfetaminas, y son factores importantes que conducen a recaídas. Sin embargo, estos trastornos mejoran luego de no usar la droga de forma continua mediante un tratamiento. Cuanto antes comience el adicto un tratamiento, mejor; y, entre más tiempo permanezca en este, mayores son las posibilidades de que el tratamiento sea efectivo.
¿Cuáles son algunos de los signos físicos de que una persona está usando metanfetaminas?
Algunos de los signos comunes de que una persona está usando metanfetaminas son: chirrido de los dientes, tocarse de forma obsesiva la cara o el cuerpo, alucinaciones (en lo que uno ve o escucha), euforia, energía extrema, incapacidad para dormir por varios días, pérdida de peso drástica, paranoia y conducta violenta.
¿Es posible tener una sobredosis de metanfetaminas?
Sí, uno puede experimentar una sobredosis por el uso de metanfetaminas. La muerte por sobredosis de metanfetaminas está asociada con una insuficiencia renal y un colapso del sistema circulatorio. Un gran porcentaje de los pacientes que mueren, generalmente, tienen síntomas como estado de coma, estado de conmoción, incapacidad para orinar y temblor de los músculos.
Además, el uso de la metanfetamina puede causar un ritmo cardíaco acelerado, presión sanguínea incrementada y constricción vascular. Estos síntomas pueden causar problemas cardíacos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal.
¿Cómo se producen las metanfetaminas?
El proceso para la fabricación de metanfetaminas es potencialmente explosivo y genera subproductos tóxicos. Los ingredientes principales usados en el proceso son la efedrina y la pseudoefedrina, que son químicos que se encuentran en medicamentos comunes para el resfriado y la alergia. Las metanfetaminas se fabrican usando químicos tóxicos como el litio de baterías, blanqueador de los limpiadores de desagües, disolventes de pintura, lejía, fósforo rojo y cristales de yodo.
¿Qué puede esperar una persona cuando deja las metanfetaminas?
Los síntomas que se producen al dejar las metanfetaminas, algo que se conoce como “estrellarse” o el “crashing”, pueden durar desde varios días hasta varias semanas e incluyen pérdida de energía, depresión, miedos aterradores, sueño prolongado o dificultad para dormir, temblor, náuseas, sudoración, hiperventilación, aumento de apetito, irritabilidad y ansias de usar la droga.
¿Por qué hay una asociación entre la metanfetamina y el VIH?
La asociación entre la metanfetamina y la transmisión del VIH está relacionada con 1) la tendencia de los consumidores a involucrarse en prácticas sexuales sin protección y desinhibidas mientras se encuentran bajo la influencia de la metanfetamina entre la población gay, bisexual y otros hombres que tienen sexo con hombres (G/B/HSH), y 2) los riesgos asociados con cualquier consumo de drogas realizado por inyección, para aquellos que se inyectan metanfetamina.
En cuanto a la transmisión sexual, muchos G/B/HSH que son consumidores de metanfetamina podrían no usar condón y tener sexo con diferentes compañeros mientras se encuentran bajo los efectos de esta droga. La actividad sexual puede ser más brusca y durar más tiempo. Esto incrementa la posibilidad de que un condón se rompa o que un compañero sexual sufra una herida durante el coito, lo cual a su vez incrementa el riesgo de una infección de VIH.
Otro factor que contribuye es que las personas G/B/HSH que consumen metanfetamina tienen un índice más elevado de preponderancia del VIH que aquellos que no consumen metanfetamina. Diversos estudios han descubierto que los hombres gay que consumen metanfetamina tienen dos o tres veces más probabilidades de infectarse con VIH. Para aquellos infectados con VIH, el consumo de metanfetamina puede conducir a un abandono temporal de los regímenes de medicación para el VIH, pérdida de peso y deficiencia de vitaminas. El consumo también disminuye el sueño, que es esencial para mantener el sistema inmune, y causa una caída en el número de células T y NK.